miércoles, 6 de febrero de 2008

MATERIAL PARA EXAMEN

UNIDAD 4: LA FORMACIÓN DEL LICENCIADO EN ECONOMIA

La formación integral del Licenciado en Economía Social abarca lo intelectual, lo humano, lo social y lo profesional. Cada uno de estos atiende los siguientes aspectos:

Formación intelectual. Este tipo de formación tiende a fomentar en los estudiantes el pensamiento lógico, crítico y creativo necesario para el desarrollo de conocimientos, sobre todo aquellos de carácter teórico que circulan de manera privilegiada en el ámbito universitario; así como a propiciar una actitud de aprendizaje permanente que permita la autoformación. Un alumno formado de esta manera desarrolla la habilidad para razonar, analizar, argumentar, inducir, deducir y otras, que le permiten la generación y adquisición de nuevos conocimientos y la solución de problemas.

Formación humana. La formación humana es un componente indispensable de la formación integral y se relaciona con el desarrollo de actitudes y la integración de valores que influyen en el crecimiento personal y social del ser humano como individuo. La formación humana debe abordar al sujeto en sus dimensiones emocional, espiritual y corporal.

Formación social. Fortalece los valores y las actitudes que le permiten al sujeto relacionarse y convivir con otros. Desde esta perspectiva, se propicia la sensibilización, el reconocimiento y la correcta ubicación de las diversas problemáticas sociales; se fortalece el trabajo en equipo, el respeto por las opiniones que difieren de la suya y el respeto hacia la diversidad cultural.

Formación profesional. Este desarrollo está orientado hacia la generación de conocimientos, habilidades y actitudes encaminadas al saber hacer de la profesión de licenciado en Educación Integral. La formación profesional incluye tanto una ética de la disciplina en su ejercicio como los nuevos saberes, que favorezcan la inserción de los egresados en condiciones favorables en la situación actual del mundo del trabajo.

Tambien pueden asumirse ciertos niveles de integración, tales como:

· Multidisciplinariedad, como un nivel inferior de integración alrededor de interrogantes que requieran información y ayuda en varias disciplinas, sin que dicha interacción contribuya a modificarlas o enriquecerlas. Esta puede ser la primera fase de la constitución de equipos de trabajo interdisciplinar, pero no implica que necesariamente haya de superarse y pasar a niveles de mayor cooperación.

· Interdisciplinariedad, como un segundo nivel de integración entre disciplinas, en donde la cooperación entre varias de ellas conlleve interacciones reales; es decir, una verdadera reciprocidad en los intercambios y, por consiguiente, un enriquecimiento mutuo; en consecuencia, puede llegarse a una transformación de los conceptos, de las metodologías de investigación y de enseñanza. Implica también, la elaboración de marcos conceptuales más generales en los cuales las diferentes disciplinas en contacto son a la vez modificadas y pasan a depender unas de otras.

· Transdisciplinariedad, como una etapa superior de integración, en la cual se construyen sistemas teóricos totales, sin fronteras sólidas entre las disciplinas, hasta el punto de hablarse de la aparición de macrodisciplinas, fundamentadas en objetivos comunes y en la unificación epistemológica y cultural.


Integración Arte Ciencia y Tecnología:

El arte, la ciencia y la tecnología se relacionan para brindar a la sociedad oportunidades inimaginables para realizar cada vez más actividades relacionadas con distintas áreas de la vida de los individuos.

Arte es una forma de expresar información. El arte añade más posibilidades para abstraer, conceptualizar y comunicar de las que permiten los lenguajes naturales o formales.
Dicha información no tiene porque estar sujeta a límites. Puede transmitir ideas o sentimientos, limitarse a producir un efecto estético o incluso expresar sensaciones que no sean explicables mediante lenguajes.


Ciencia (del latín scientia, "conocimiento") es un conjunto de métodos y técnicas para la adquisición y organización de conocimientos sobre la estructura de un conjunto de hechos objetivos y accesibles a varios observadores.

Ethos:

Ethos es una palabra griega (θος; plurales: ethe, ethea) que puede ser traducida de diferentes maneras. Algunas posibilidades son 'punto de partida', 'aparecer', 'inclinación' y a partir de ahí, 'personalidad'.

De la misma raíz griega, la palabra ethikos (θικός), que significa 'teoría de la vida', y de la que derivó la palabra española ética.

En el arte, el Ethos es el estatismo emocional, entendido como contrario del Pathos, el dinamismo emocional. El Ethos forma parte del cánon griego desde la época arcaica al pre helenistica, siendo su mayor expresión la época clásica.

El ethos es también uno de los los tres modos de persuasión en la retórica (junto con el pathos y el logos). Según la filosofía de Aristóteles.

"Ethos", que significa inicialmente "morada o lugar donde habitan los hombres y los animales"; pareciera que fue el poeta Homero el primero en dar esta primera acepción. Posteriormente Aristóteles se encarga de otorgar un segundo sentido a este ethos, entendiéndolo como "Hábito, carácter a modo de ser" que va incorporando en el hombre a lo largo de su existencia.

El ethos al entenderse como un hábito, como un modo de ser, constituye para la tradición griega una segunda naturaleza. Se trata de una creación genuina y necesaria del hombre, pues éste desde el momento en que se organiza en sociedad, siente la necesidad imperiosa de crear reglas para regular su comportamiento y permitir modelar así su carácter.

La Moral y Ética como Valores Universales:

Moral:La palabra Moral tiene su origen en el término del latín "mores", cuyo significado es "costumbres".

Moralias (< latín mos = griego ήθος costumbre) Conjunto de costumbres, creencias, valores y normas de una persona o grupo social determinado que ofician de guía para el obrar, vale decir, que orientan acerca del bien o del mal —o bien, correcto o incorrecto— de una acción.

Los conceptos y creencias sobre moralidad son generalizadas y codificadas en una cultura o grupo y, por ende, sirven para regular el comportamiento de sus miembros. La conformidad con dichas codificaciones es también conocido como moral y la civilización depende del uso generalizado de la moral para su existencia.

La moral también se identifica con los principios éticos, orientaciones o valores que una comunidad está de acuerdo en respetar.

Al conjunto de las normas morales se les llama moralidad objetiva, porque estas normas existen como hechos sociales independientemente de que un sujeto quiera acatarlas o no. Los actos mediante los cuales el individuo acata o infringe la norma moral constituyen la moralidad subjetiva. La idea de responsabilidad moral proviene del convencimiento de que el actuar de un individuo siempre se realiza por ciertos fines y que todo el que hace algo, lo debe hacer con un fin, a menos que esté distraído, dormido o que no controle su razón, como en el caso de un demente, el furioso, el que se encuentra bajo el efecto de una droga o de algún otro sujeto en situaciones similares. Sin embargo, las realidades sociológicas sugieren que las personas suelen actuar por inercia, costumbre, tradición irrazonada o la llamada "mentalidad de masa".

A lo largo de la historia y de cultura en cultura han existido distintas visiones de la moral. Generalmente, la moral es aplicada a campos en los cuales las opciones realizadas por individuos expresan una intención relativa a otros individuos —incluso no miembros de la sociedad. Por lo tanto, existe una disputa académica sobre si la moral puede existir solamente en la presencia de una sociedad o también en un individuo hipotético sin relación con otros.

Una concepción de la moralidad puede tender hacia cualquiera de las posibles direcciones en un campo determinado.

De hecho, existen morales que recomiendan ciertas restricciones sobre el comportamiento (heteronomía), así como existen morales que recomiendan una autodeterminación totalmente libre (autonomía) y una variedad de posiciones intermedias.

La palabra "moral" se usa a veces en sentido no sociológico como sinónimo de ética y por lo tanto como disciplina filosófica, o como sinónimo de Teología moral, como disciplina teológica.

Bajo el concepto de "moral" surgen otros dos conceptos que son, cada uno a su manera, antónimos y que normalmente se confunden. Uno es el de "inmoral", el cual hace referencia a todo aquel comportamiento o persona que viola su propia moral o la moral pública. Esta persona estaría actuando de forma incorrecta, estaría actuando mal. El otro concepto es el de "amoral", el cual hace referencia a las personas que carecen de moral, por lo que no juzgan los hechos ni actos como buenos o malos, correctos o incorrectos. La mayor defensa de la amoralidad la realizan los taoístas. El taoísmo dice que la moral corrompe al ser humano, obligándolo a hacer cosas buenas cuando no está preparado y prohibiéndole hacer cosas malas cuando necesita experimentar para darse cuenta de las repercusiones de sus actos. Todo lo "moral", según ellos, implica forzar la naturaleza del ser humano y es fruto de la desconfianza y el miedo a los demás, a lo que puedan hacer si no están sometidos al estricto gobierno de unas leyes que rigan su comportamiento.

Ética:

La ética (del latín ethica desde el griego antiguo θική [φιλοσοφία] "filosofía moral", del adjetivo de θος ēthos "costumbre, hábito") proviene del griego "Ethikos" cuyo significado es "Caracter". Ella tiene como objeto de estudio la moral y la acción humana. Su estudio se remonta a los orígenes de la filosofía moral en la Grecia clásica y su desarrollo histórico ha sido diverso.

Conviene diferenciar, no obstante, entre los términos ética y moral: aunque en el habla común suelen ser tomados como sinónimos, se prefiere el empleo del vocablo moral para designar el conjunto de valores, normas y costumbres de un individuo o grupo humano determinado. Se reserva la palabra ética, en cambio, para aludir al intento racional (vale decir, filosófico) de fundamentar la moral entendida en cuanto fenómeno de la moralidad o ethos («carácter, manera de ser»). En otras palabras: la ética es una tematización del ethos, es el poner en cuestión los postulados sobre los cuales se basa la acción moral, con esta crítica se logra que estos preceptos sean más adecuados a un determinado proyecto de sociedad. Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios. Esta sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es una afirmación que contendrá términos tales como 'malo', 'bueno', 'correcto', 'incorrecto', 'obligatorio', 'permitido', etc. Referido a una acción o decisión.

Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente a personas, situaciones, cosas o acciones. De este modo, se están estableciendo juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: "Ese político es corrupto", "Ese hombre es impresentable", "Su presencia es loable", etc. En estas declaraciones aparecen los términos 'corrupto', 'impresentable' y 'loable' que implican valoraciones de tipo moral.

La ética estudia la moral y determina qué es lo bueno y, desde este punto de vista, cómo se debe actuar. Es decir, es la teoría o la ciencia del comportamiento moral.

Licenciado en Economía Social:

Objetivo General:

Contribuir a la formación de un ciudadano compenetrado con su comunidad que mediante una acción dinámica, activa y creativa seleccione alternativas para fortalecer la economía social mediante la gestión y el liderazgo de actividades económicas de carácter asociativo y autogestionario.

Mercado Ocupacional:

Ministerio de Finanzas, de Producción y Comercio, administración pública, empresas privadas e institutos autónomos, docencia en educación superior, investigación, empresas comerciales, industriales y bancarias, organismos de planificación.

Perfil del Egresado:

El Licenciado en Economía Social es un profesional altamente comprometido con el desarrollo económico y social del país, capacitado para conformar u orientar cuadros conductores de empresas asociativas en sus procesos económicos, administrativos, técnicos, educativos y sociales, bajo parámetros de identidad, valores y de los principios fundamentales que rigen la ética social.

La Formación Humanista y la Ética Profesional:

La historia de la formación humanística en el pensamiento cubano se aviene a la madurez intelectual que alcanzaron un grupo de figuras del siglo XVIII y XIX como fueron Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Rafael María de Mendive y José Martí, este último de gran importancia debido a que en él se sintetiza todo el proceso que lo antecedió.

La formación humanista constituyó una exigencia martiana, en analogía con el universo y con su época. Martí reconoce la necesidad de esta formación humanista, que les permita a los educandos insertarse activamente en su contexto, les esclarezca las cusas esenciales de la realidad y les ofrezca el instrumental científico teórico para la modificación de la realidad.

En la escuela se ha de aprender el manejo de las fuerzas con que en la vida se ha de luchar. Considera que la escuela debe incluir y lograr, a través de la formación humanista, el manejo dominio y encausamiento de las fuerzas sociales que contribuyen a precisar y transformar el contorno del mundo que se construyen los hombres.


martes, 5 de febrero de 2008

CONTENIDO PARA EL PARCIAL

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viernes, 25 de enero de 2008

TEMA 4

TEMA 4. PARA DESCARGAR PRESIONE AQUI

lunes, 10 de diciembre de 2007

LECTURA FORO: OPINION

UNIDAD 2: CORRIENTES FILOSÓFICAS SOCIALES

El desarrollo histórico de cualquier sociedad entraña un proceso de estructuración filosófica; es decir, una serie de ideas que sustentan el pensamiento de los individuos en cada momento histórico. Es este pensamiento el que da las pautas a seguir en la convivencia y organización social e instituye una manera de vivir en sociedad. Por eso, la sociedad como un todo, varía en el tiempo.
En esta unidad, conocerás ejemplos de reflexión en torno al hecho social y sus efectos en la evolución de la sociedad. Recuerda que nuestro recorrido está ceñido a la sociedad occidental. Por lo tanto, hemos incluido el pensamiento que ha conformado sus características esenciales, desde sus orígenes en la antigua Grecia; luego, el pensamiento político-social, que surge a partir del siglo XVIII, (el cual retoma principios del pensamiento clásico griego) y fue nutriéndose en un largo proceso hasta confluir en la actual sociedad globalizada, bajo la égida del neoliberalismo.


LECTURA Nº 8: PLATÓN



Platón fue un filósofo griego, originario de la ciudad de Atenas, que vivió, aproximadamente, entre los años 427 a 347 a. de C. Su obra conocida como “La República”, escrita en forma de diálogo, cuyo título original es “Régimen o gobierno de la Polis”, permite catalogarlo como un verdadero reformador político y social. Su importancia radica en que ha sido fuente de inspiración de importantes corrientes filosóficas, religiosas, políticas y sociales.

SOCIEDAD Y POLÍTICA
(…) Para Platón la sociedad es el medio de vida "natural" del hombre. Si atendemos a las características de la vida humana, en efecto, podremos observar que el hombre no es autosuficiente, ni en cuanto a la producción de bienes materiales necesarios para su supervivencia, ni en cuanto a los aspectos morales y espirituales que hacen de la vida del hombre algo propiamente humano. Las tendencias que inclinan al hombre al amor, a la amistad y a la convivencia en general, son tendencias naturales, por lo que no tendría sentido pensar que el medio, necesariamente social, en el que se desarrollan, fuera algo no-natural. Esta teoría de la "sociabilidad natural" del hombre será mantenida posteriormente también por Aristóteles.
LA VIDA SOCIAL DE LOS HUMANOS
Por lo demás, forma parte de las convicciones sociales, firmemente asentadas en la época, la idea de que la vida del hombre se identifica, de alguna manera, con su vida social. El predominio de la ciudad-estado, como forma de organización de la vida social en Grecia, fortalecía el predominio de la vida comunal, hasta el punto de que difícilmente se podría concebir la vida del hombre manteniéndose ajena al Estado; no obstante, esa tendencia debía ser compatible con el individualismo, que también se manifiesta en la vida y en las tradiciones culturales griegas. De ahí las similitudes que establecerá Platón en la República entre la moral individual y la moral colectiva, o entre el gobierno de los bienes individuales y el gobierno de los bienes colectivos, que le permitirá comparar la naturaleza del hombre y la naturaleza del Estado, con el fin de avanzar en sus investigaciones. Además, hemos visto que para Platón tenía que existir el Bien en sí (la Idea de Bien), por lo que difícilmente la referencia del buen comportamiento del individuo puede ser distinta de la del buen comportamiento del Estado. Tiene que existir un único modelo de comportamiento moral. Y ese modelo ha de tener un carácter absoluto.

LA TEORÍA POLÍTICA DE PLATÓN
Platón nos expone su teoría política, - que será revisada en el Político y en Las Leyes -, en la República, obra perteneciente a su período de madurez. La República es una obra que tiene por objeto de discusión determinar en qué consiste la justicia. Consta de diez libros, que podemos agrupar en cinco partes, según los temas tratados: a) el libro primero en el que se plantea el tema de qué es la justicia, sería una especie de prólogo, al que seguirían b) los libros II, III, y IV que tendrían por objeto estudiar la justicia en la ciudad ideal, c) cuyas formas de organización, de gobierno, características de sus clases sociales, etcétera, se establecerán en los libros V , VI y VII; d) estudiando, posteriormente, los males que arrastran a las ciudades hacia la ruina, la injusticia, en los libros VIII y IX; e) terminando la obra con la condena de la poesía y de aquellas formas de arte que nos muestran una mala imagen de las cosas, así como con una reflexión sobre el destino final del alma. Por supuesto que, en el curso de las sucesivas discusiones, serán tratados en la República otros temas de no menor importancia en la obra de Platón, como ya hemos visto anteriormente (teoría de las Ideas, antropología, teoría del conocimiento).
El tema “¿Qué la justicia?”, se plantea, pues, en el libro primero, ofreciéndose diversas soluciones, según la opinión de los hombres buenos, la de los sofistas, etc., encargándose Sócrates, como es habitual en los diálogos platónicos, de demostrar las insuficiencias de las definiciones de justicia aportadas. Se plantea, entonces, la necesidad de encontrar un método que permita llegar a esa definición de un modo más preciso.
Sócrates recalca la necesidad de que la virtud, en este caso la justicia, sea común al hombre y a la ciudad; podríamos buscarla, por lo tanto, en uno y en otra; pero, dada la mayor magnitud de la ciudad deberá estar la justicia inscrita en ella con caracteres más gruesos que en el individuo y, por lo tanto, más fáciles de encontrar. Pero, como no hay ninguna ciudad conocida de la que realmente podamos decir que es justa, Sócrates propone la creación de una ciudad ideal: siendo una sociedad perfecta no podrá carecer de ninguna perfección y deberemos encontrar en ella la justicia.

LA SOCIEDAD IDEAL
¿Cómo sería, pues, la ciudad ideal? Dado que la ciudad debe existir para satisfacer las necesidades de los hombres, ya que estos no son independientes unos de otros ni autosuficientes para abastecerse, el primer fin que debe garantizar toda sociedad es un fin económico. Los hombres tienen diferentes capacidades y habilidades, siendo preferible que cada uno desarrolle las que posee por naturaleza, lo que introduce la división del trabajo en la organización de la sociedad. En una ciudad ideal deberán existir, por lo tanto, todo tipo de trabajadores: granjeros, carpinteros, labradores, herreros, etc., de modo que todas las necesidades básicas queden garantizadas. En una ciudad ideal no puede faltar de nada. Sin embargo, continúa Sócrates, una sociedad que sólo atendiera las necesidades materiales básicas sería una sociedad demasiado dura, pues el hombre necesita también satisfacer otras tendencias de su naturaleza, relacionadas con el arte, la poesía, la diversión en general, etc.. El fin de la ciudad, que comienza siendo estrictamente económico, no se limita a la producción de bienes, sino que se encamina más bien a hacer posible una vida feliz para el hombre. A medida que la sociedad aumenta en número de ciudadanos, los recursos necesitan ser ampliados, lo que puede dar lugar a la conquista de territorios vecinos para satisfacer las necesidades de todos, conduciendo a la guerra; pero, si seguimos el mismo principio de división del trabajo tendrá que haber especialistas en la guerra, que sean los encargados exclusivamente de las actividades bélicas, a los que Sócrates llamará guardianes de la ciudad. Falta todavía algo en esta ciudad ideal: determinar quiénes serán los encargados de gobernarla. A la clase de los artesanos y de los guardianes hemos de añadir una tercera clase: la de los gobernantes. Estos serán elegidos entre los mejores de los guardianes, que serán llamados desde entonces "auxiliares", reservando el de guardianes, para la clase de los gobernantes.
Del análisis de las necesidades sociales, que debe cubrir una sociedad ideal, deduce Sócrates, pues, la necesaria existencia de tres clases sociales: la de los artesanos, la de los guerreros o auxiliares y la de los gobernantes o guardianes. Pero, cada una de estas clases ha de tener unas características distintas a las que poseen en la sociedad actual, dice Sócrates. La clase de los artesanos, que generalmente realiza las actividades productivas, pero no obtiene los beneficios económicos de su producción, lo que es fuente de conflictos, ha de ser en la ciudad ideal la poseedora de la riqueza; del mismo modo será la única clase que tenga derecho a la propiedad privada y a la familia y ha de permitírsele disfrutar de los goces materiales que derivan de la posesión de la riqueza.
La clase de los guerreros o auxiliares, por el contrario, no puede tener acceso la riqueza, para evitar la tentación de defender sus intereses privados en lugar de los intereses colectivos y terminar utilizando la fuerza contra los ciudadanos; estarán desprovistos de propiedad privada y tampoco tendrán familia, debiendo vivir en unos barracones en los que tengan todo lo necesario para realizar sus actividades, en los que vivirán de forma comunitaria, compartiéndolo todo, hombres y mujeres, pues no hay ninguna razón para excluir a las mujeres de ningún tipo de actividad, ya que tanto en el hombre como en la mujer se encuentran similares dones o cualidades naturales, igualmente útiles para la ciudad. Tampoco la clase de los verdaderos guardianes, o gobernantes, tendrá acceso a la propiedad privada ni a la familia, debiendo velar únicamente por el buen gobierno de la ciudad; deberán centrarse en el estudio a fin de conocer lo bueno para gobernar adecuadamente la ciudad, por lo que su vida estará alejada de todas las comodidades innecesarias para cumplir su función ¿Cómo se determinará quiénes han de pertenecer a una u otra de estas clases sociales? Será necesario para ello establecer un proceso educativo en el curso del cual se podrá determinar qué tipo de naturaleza tiene cada hombre y, por lo tanto, a qué clase social ha de pertenecer. Aquí Sócrates establece una comparación entre la naturaleza del Estado y la naturaleza del individuo: del mismo modo que en el estado encontramos tres clases sociales, encontramos en el individuo tres partes del alma, correspondiéndole una virtud a cada una de ellas.
El paralelismo entre la moral individual y la moral del Estado permite establecer que la virtud que corresponde a cada clase social ha de corresponder a los individuos que la constituyen. La virtud de la clase de los artesanos es la templanza, es decir, el disfrute con moderación de los bienes materiales; la virtud propia de la clase de los guerreros o auxiliares es la valentía o coraje y la virtud propia de los verdaderos guardianes gobernantes es la sabiduría. Ahora bien, estas tres virtudes pertenecen, cada una de ellas, a una parte del alma: la sabiduría al alma racional, la valentía al alma irascible y la templanza al alma concupiscible. Aquellos en quienes domine el alma racional han de pertenecer, por lo tanto, a la clase de los verdaderos guardianes o gobernantes; en quienes predomine el alma irascible, a la clase de los guerreros o auxiliares y en quienes predomine el alma concupiscible, a la clase de los artesanos. Habiendo determinado la virtud que corresponde a cada clase social, estaremos en condiciones de determinar en qué puede consistir la justicia en la ciudad ideal: la justicia consistirá, no pudiéndose identificar con la sabiduría, ni con el coraje, ni con la templanza, en que cada clase social (y cada ciudadano) se ocupe de la tarea que le corresponde. La injusticia consistirá en la injerencia arbitraria de una clase social en las funciones de otra: que los auxiliares o los artesanos pretendan gobernar, por ejemplo:

Correspondencia entre las clases sociales, tipos de alma
y virtudes
Clase social
Tipo de alma
Virtud
Gobernantes
Racional
Sabiduría
Guerreros
Irascible
Coraje
Artesanos
Concupiscible
Templanza

Si la pertenencia a una clase social viene determinada por la naturaleza del alma y no por herencia, una sociedad tal ha de dar una importancia primordial a la educación. Será, en efecto, a través de ese proceso educativo como se seleccionen los individuos, que han de pertenecer a cada clase social, en función de su tipo de alma y qué tipo de educación ha de recibir cada individuo, en función de la clase social a la que deba pertenecer. En la República establece Platón detalladamente el programa de estudios que debería imperar en la ciudad ideal, haciendo especial hincapié en la educación de los gobernantes. Todos los niños y niñas deberían recibir inicialmente la misma formación. Platón considera que la educación recibida en los primeros años de la vida es fundamental para el desarrollo del individuo, por lo que en la ciudad ideal nadie ha de ser privado de ella, ni en razón de su sexo ni por ninguna otra causa. El proceso educativo tiene, al mismo tiempo que un objetivo formativo, la misión de determinar qué tipo de alma predomina en cada individuo, es decir, su naturaleza, en virtud de la cual formará parte de una u otra clase social.


LECTURA Nº 9: ARISTÓTELES Y LA DEMOCRACIA


Aristóteles, filósofo griego nacido en la ciudad de Estagira, Macedonia, vivió entre los años 384 a 322 a. de C. Fue alumno de Platón y fundador del Liceo o Escuela Peripatética. Maestro y guía de Alejandro, hijo de Filipo de Macedonia, conocido como Alejandro Magno.
Fue un gran crítico de la política de su tiempo. Percibió el profundo deterioro que existía en las instituciones políticas griegas, especialmente la democracia. Una larga estancia en Atenas, le permitió conocer las bacterias que corroían el sistema democrático ateniense. Apegado a las más lejanas tradiciones de justicia e igualdad –ya casi olvidadas en su época- elabora una teoría política tendiente a sanear el deterioro; política que debía ser de fácil ejecución y no ideal, porque sabía que las ideas tienen que encarnarse en la praxis para transformar la realidad social.
La producción intelectual ateniense de la antigüedad buscaba la conformación de una sociedad equilibrada y justa, más humana, pero esta producción surge, precisamente, para replantearse una realidad que desdecía los principios de la convivencia comunitaria. El vasto imperio que Atenas había logrado controlar a expensas del sometimiento y la injusticia, fue creando una conciencia colectiva de casi legitimación de la agresión y la explotación. Los primeros intentos de justicia democrática, como los de Solón (640-558 a. de C.) y Pisístrato (600 – 527 a. de C.) formaban parte del pasado glorioso de la floreciente ciudad.
Siguiendo a Massimo Venturi ( 1979. “Aristóteles y la cuestión de la democracia”), Aristóteles era conocedor de la apropiación de los principios de la isonomía por parte de la democracia ateniense; de allí que no separe un concepto del otro: democracia es aquel estado donde todos los ciudadanos son iguales ante la ley (isonomía), donde hay también igualdad para participar en los negocios públicos (isegoría), así del poder (isocratía).
Dentro de la democracia ateniense que le toca vivir, el espacio ganado por las luchas reivindicativas de las clases populares –entiéndase sin derechos ciudadanos, pues sólo eran ciudadanos los nacidos griegos y poseedores de riquezas- se tornan en momentos violentos y apasionados que sustentaban el imperialismo ateniense, creándose una alianza del democratismo con el imperialismo y la violencia. Esta actitud, según Ventura, crea en la democracia ateniense un repliegue de los espíritus ilustrados y una negación a la aproximación al pueblo, porque aún se creían superiores al vulgo inculto y apasionado y también porque no supieron captar las necesidades de la doctrina de la comunidad humana y de la justicia, la ineficaz dirección del estado ateniense, el descuido en los servicios públicos, derroches en la administración, discusiones estériles de la asamblea, cuyas decisiones en nada ayudaban a las necesidades del pueblo, distribución injusta de las riquezas, un pueblo alcahuete que vivía a costa del erario público, buscando aquí y allá beneficio particular, sacrificando el común, pérdida de la tradición. En síntesis, la pérdida de ideales y prácticas que distinguieron a la ciudad-estado y que se fueron diluyendo y con ello las posibilidades de instaurarse la libertad.
La teoría política de Aristóteles es una teoría moral. Piensa que el Estado se forma, en primer término, para un fin moral y no solamente para satisfacer las necesidades materiales. Los conceptos de igualdad y justicia son el hilo conductor de su ideal, de su “Política”, igualdad y justicia que debe estar basada en la ley y la areté (virtud), la moral y la ética como consecuencia de la virtud. En las democracias, donde la ley gobierna no hay demagogia; pero, cuando la ley ya no es soberana aparecen los demagogos del pueblo, de modo, pues, que para que exista un buen gobierno es necesario obedecer a la ley y que la ley obedecida esté fundada en la razón. En la democracia, la igualdad exige que los pobres no tengan más poder que los ricos, que no sean los pobres los únicos soberanos, sino que la soberanía se ejerza en el justo equilibrio de fuerzas, que la decisión de unos y otros cuente, que los dos sectores sean ley, porque la democracia sustentada en la igualdad y fundada en la ley es la mejor. Al igual que Platón, la democracia no es para Aristóteles el mejor sistema, pero si existe debe ser sana y justa.
A la luz de estas observaciones, Aristóteles consideró degenerada a la democracia de su época, es decir, demagógica, un gobierno de fácil sustentación, alegando que el basamento de la ley era necesario. Porque a los seres humanos no les gusta el orden ni la disciplina y rechazan una vida ordenada y regular.
Aristóteles ve en la riqueza producto del mercantilismo, la cual considera no natural, un canal por donde se cuelan los males y la inestabilidad. Nos dice Ventura, que esta aseveración la hace Aristóteles, porque ve que de la disgregación de la polis nacen, al mismo tiempo, imperialismo y acumulación. De allí que la acumulación monetaria (hoy decimos de capital) sea materialmente dañina, porque está presente en él el ideal autogestionario (hoy diremos endógeno) de las polis soberanas; ideal que se pierde en la democracia ateniense del siglo IV, porque en ella se encarnó la nación, disgregando la capacidad colectiva de autosuficiencia económica; la nación ayuda a sus integrantes a vivir, pero no a vivir bien, como en la polis.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Foro Abierto

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miércoles, 21 de noviembre de 2007

UNIDAD 2. CORRIENTES FILOSOFICAS SOCIALES

RECUERDEN QUE LA LECTURA PARA EL PARCIAL ES LA 12 Y 13. PARA DESCARGAR HAGA CLIC AQUI

FORO: VALOR 5 PTOS
UNIDAD 2. CONTENIDO 2.1. PENSAMIENTO SOCIAL CLASICO. PARA DESCARGAR HAGA CLIC AQUI

martes, 30 de octubre de 2007

Actividad: Conclusiones valor: 5 ptos

LECTURA PARA ELABORA CONCLUSIONES: PARA DESCARGAR PRESIONE AQUI
LO ENTREGARAN EN FISICO:
LA SECCION 04 MARTES 06/11/07 EN CLASE
LA SECCION 05 JUEVES 08/11/07 EN CLASE